El proyecto incluyó en su formulación una actividad orientada a promover el desarrollo de capacidades laborales y fomentar la autonomía de los sectores más vulnerables, cuyas condiciones sociales se ven agravadas por la exposición a fenómenos hidroclimáticos que pueden impactar tanto en sus viviendas como en sus medios de vida. Los grupos familiares que habían sido relocalizados, con énfasis en aspectos de género y generaciones, eran priorizados en la estrategia del Proyecto.
En el marco de esta actividad, se implementaron diferentes acciones en ambos países con un objetivo en común: el desarrollo de capacidades laborales y el fortalecimiento de los medios de vida de las poblaciones residentes en áreas de riesgo medio y/o relocalizadas en zonas no inundables por las crecidas del río Uruguay, tanto en Uruguay como en Entre Ríos -Argentina. La actividad consideraba especialmente las condiciones de vulnerabilidad socioeconómica de los diferentes grupos destinatarios, con el fin de aumentar su resiliencia frente al cambio climático, así como la de sus comunidades y entornos.
Las acciones desarrolladas en este sentido fueron diferentes en cada país, tomando en consideración lineamientos, políticas, estrategias e iniciativas preexistentes en ambos, no sólo a nivel nacional sino también subnacional y local.
En Uruguay, las experiencias se centraron en la ciudad de Paysandú, abarcando a hogares que habían sido parte de un proceso de relocalización y a emprendimientos de fabricación de ladrillo en zonas inundables que debían ser reubicados y reconvertidos. A través de la Agencia de Desarrollo de Paysandú, se desarrollaron capacitaciones en cocina básica; peluquería; manipulación de alimentos; albañilería; marketing y redes, que incluían módulos transversales relacionados con orientación vocacional, emprendedurismo y género. En lo que respecta a emprendimientos ladrilleros, se propusieron talleres e intercambios orientados a la reubicación y sustitución gradual del ladrillo cocido por bloques de hormigón (para reducir impactos ambientales y costos logísticos, a la vez que incrementar beneficios mediante un mayor valor agregado y un mercado asegurado). En total, sumando ambas líneas de acción, 110 personas participaron en las distintas actividades realizada en la ciudad, siendo mujeres un 80% de ese total.
En Argentina, la actividad trazó una estrategia basada en varias líneas de acción, definidas en función del análisis del contexto socioeconómico de los diferentes grupos vulnerables identificados en la costa del río Uruguay en Entre Ríos. Estas líneas de acción incluían la formación en oficios y actividades para la adaptación al cambio climático; el fortalecimiento organizacional; la mejora en las condiciones de trabajo; la promoción de productos y servicios para la adaptación al cambio climático. Desde el proyecto, se elaboraron luego programas y propuestas para la realización de capacitaciones y talleres en temáticas de interés, tales como el uso seguro de motoherramientas en tareas de desmonte y control de especies exóticas invasoras leñosas; reciclado y usos de la madera obtenida; manejo y reutilización de grandes residuos como neumáticos; reciclado y uso de fibras y pastas celulósicas, entre otras. Además, desde el Proyecto se ha impulsado la creación de un laboratorio de micropropagación de flora nativa, pensado en conjunto con la Universidad de Concepción del Uruguay; entre otras iniciativas tendientes a la capacitación e instalación de emprendimientos basados en el reciclado o reutilización de residuos urbanos. Se espera que esta actividad avance en la implementación de los proyectos productivos y laborales seleccionados -que incluyen a unas 80 personas de familias en situación de vulnerabilidad socioeconómica- para incrementar sus capacidades y las de la región hacia la prestación de diversos servicios ambientales, incluyendo el fortalecimiento institucional y operativo de las zonas costeras del río Uruguay.

